Qué ver en Torrecaballeros

Qué ver en este pequeño y muy famoso pueblo de la provincia de Segovia

◼ Un pueblo de clima duro, con inviernos duros (muy duros) que, sin duda, ha marcado lo que le ha dado fama: la gastronomía.

La iglesia de San Nicolás de Bari es el perfecto ejemplo de la austeridad con la que aquí se vivía

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T orrecaballeros es un pequeño pueblo segoviano perdido durante siglos en la ladera norte de la sierra de Guadarrama. Un modesto otero de vigilancia militar fundado en la época de repoblación, allá por los siglos XI o XII. Un lugar de esquileo para atender a la estacional marea de transhumancia.

Torrecaballeros es un pueblo de clima duro con largos, muy largos, inviernos y cortos y secos veranos. De pocos habitantes recelosos siempre, con razón, de los señores de la guerra y de la hacienda, defendiendo sus aguas y manteniendo esa dignidad que nace en aquel “en Castilla, nadie es más que nadie”.

1- La vida en Torrecaballeros

La vida transcurre por aquí sin especiales sobresaltos propios. Pero, se supone, que imposible de sustraerse a los ajenos: pobreza, levas para las guerras, impuestos en moneda o en especie, conflictos por las aguas y por las cercas de los prados.

 

El estilo artístico de estos lugares castellanos es el románico que, como atestigua la relativamente cercana Santa María de Nieva, se sigue haciendo mucho después de su extinción en el resto de España y de Europa. Un románico austero, sin florituras ornamentales, con tendencia al dramatismo, con una visión agónica de la vida, presente en estos cristos y en estos calvarios que milagrosamente han sobrevivido.

Un románico austero, sin florituras ornamentales, con tendencia al dramatismo, con una visión agónica de la vida.

Un amor por los vestigios que distan mucho de ser desdeñables, de ese pasado: una toponimia que encierra en su término municipal nombres tan evocadores como el puerto de Malangosto. Dos iglesias románicas no por humildes escasas de patrimonio artístico, importante en el caso de la parroquia de San Nicolás, y dos esquileos, uno de ellos, el de Cabanillas, prácticamente intacto.

2- Fiesta de Santa Águeda

El calendario festivo de Torrecaballeros se inicia con la celebración de Santa Águeda el día 5 de febrero, o el primer fin de semana de dicho mes.

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Una fiesta en la que, al igual que en el barrio segoviano de Zamarramala, las mujeres toman el poder por un día #santaagueda Clic para tuitear

 

Recuperada como tal en 1992, es la fiesta grande de las mujeres casadas y viudas del pueblo; para su organización se eligen tres alcaldesas, una mayor y dos menores, quienes se encargan de todo: cobrar la cuota a las asociadas, contratar la música, engalanar la imagen de la Santa, comprar flores para adornar la iglesia, preparar la misa, buscar restaurante para comer para hacer la comida de hermandad el día de la fiesta, etc.

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Días antes se acostumbra a salir a pedir la voluntad por las calles y, principalmente, por las carreteras que atraviesan el pueblo, siendo esta una importante fuente de financiación de la fiesta. A cambio, se ofrece un buen trago de vino y bollos caseros.

 

La imposición de monteras y bandas, y el cambio de las varas de justicia, se realiza a la entrada de misa el mismo día de la celebración. A la iglesia concurren todas las mujeres ataviadas con el traje tradicional de las labradoras segovianas.

Al acabar la misa se sale en procesión por las calles del pueblo, bailando de la Santa, al son de la dulzaina y el tamboril. Tras finalizar el acto religioso hay una comida de hermandad y baile toda la tarde.

3- Fiesta de San Isidro

Especial devoción se tiene el día de San Isidro: la fiesta del patrón de agricultores y ganaderos se celebra solamente en Torrecaballeros con una misa de honor del Santo y con el recuerdo hacia una actividad económica a la que cada vez están menos ligadas sus gentes.

4- El Corpus Christi

El jueves de Corpus Cristi el día más festivo de todo el año para el pueblo. La organización de la fiesta corrió a cargo de la cofradía del Santísimo desde su fundación en 1551 hasta su disolución en 1990.

 

La parte profana de la fiesta fue siempre la más discutida, pues las autoridades eclesiásticas se quejaban del enorme gasto que suponía para la cofradía –y en particular, para el mayordomo— el convite o refresco, aconsejando su moderación e incluso prohibiéndolo alguna vez; pero la tradición siempre pesaba más. El traslado de la celebración a domingo y la disolución de la cofradía han propiciado el decaimiento de esta fiesta en la actualidad.

5- La iglesia de San Nicolás de Bari

Se halla situada al borde de la carretera, a la entrada del pueblo desde Segovia. Queda, por tanto, un poco descentrada, pues Torrecaballeros es un núcleo, el más cercano a la iglesia, con un barrio, un caserío y un anejo.

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El barrio, La Aldegüela, en el ángulo formado por las carreteras N-110 y la comarcal a Peñafiel. Entre ambos núcleos existía el barrio del Otero, zona donde se enclavan en la actualidad la mayoría de los mesones, restaurantes y hornos del pueblo.

A diferencia de la pureza de líneas que apreciamos en la iglesia de Cabanillas, la de San Nicolás de Bari refleja el paso del tiempo con la mezcla de estilos

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La iglesia de San Nicolás de Bari es la única referencia histórica de la época de población, repoblación de Torrecaballeros. Solamente por ello merece ser conservada. El caserío antiguo ha desaparecido casi por completo, así como las dos ermitas, La Magdalena y San Roque, de las que solamente quedan vestigios en la toponimia local.

 

Descripción y estudio arquitectónico

 

El recinto de la iglesia se halla cerrado por una alta cerca de mampostería con remates de bolas de varios puntos; sería este el espacio ocupado por el primitivo cementerio osario. Únicamente tiene un postigo de acceso cerrado por verja de hierro, con un cerrojo fechado en 1868, según aparece en él grabado. Así pues, frente a la pureza de las líneas que apreciaremos en Cabanillas, en Torrecaballeros ha primado la adaptación del templo a las necesidades de cada momento transformándose según los diferentes estilos artísticos que cada época conlleva: románico, renacimiento, barroco, neoclásico… Unos al nivel arquitectónico y otros al ornamental, han ido conformando desde el siglo XIII la iglesia que hoy queremos conocer mejor y conservar.

6- Comer en Torrecaballeros. Gastronomía y futuro

La gastronomía de Torrecaballeros es un testimonio de su historia, sus costumbres, el pasado de sus gentes y su paisaje. Famoso por recibir miles de visitantes todos los fines de semana para, sobre todo, comer el cordero asado en horno de leña o el cochinillo asado. ¡Pero hay mucho más! Casas rurales, tiendas, hostales y hoteles, como El Hotel con Spa El Rancho. Un hotel spa con 49 habitaciones, restaurante y un precioso lugar para celebrar las más bellas bodas.

 

En definitiva, Torrecaballeros es una historia sencilla, una ficha más del puzzle de la historia de España.

 

Siempre pobre pero digna #torrecaballeros Clic para tuitear

 

Conocer mejor la tierra de cada uno, o el visitante, sabiendo de dónde venimos, es la mejor opción para acertar mejor el futuro de Torrecaballeros, que todos queremos espléndido. Y que proporcione también a nuestros numerosos visitantes un camino más para llegar a sentir y a amar esta bellísima tierra nuestra, siempre pobre pero digna.

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